Historia del Gelato
Cuando no había nieve, el hombre también conseguía “fabricar” hielo. Había descubierto el sistema para obtenerlo: calentaba el agua y posteriormente la introducía en lugares subterráneos muy frios, donde el vapor de agua se helaba sobre la roca. En Oriente y Egipto, los Faraones ofrecían a los invitados copas de plata divididas por la mitad, una llena de nieve y la otra de zumo de fruta.
Descubrimos en Roma la primera receta de una especie de helado, obra del general Quinto Fabio Massimo, que pronto se hizo muy popular. El helado ya era conocido en la Roma antigua. El primado de los sorbetes, hechos con nieve del Etna y del Vesubio, pertenecería según la leyenda a los sicilianos y a los napolitanos. Se cuenta que Alejandro Magno, durante sus marchas hacia la India, saboreaba miel, fruta y especias amasadas con nieve que se hacía traer por sus veloces correos.
Los españoles difundieron la noticia en toda Europa y la reina Catalina De Medicis convocó (o raptó, según dicen algunos) a los heladeros florentinos. A medida que se difundía por Europa, el helado se convirtió, sobre todo en los países nórdicos, en sinónimo de un verdadero alimento. En los Estados Unidos, el helado fue introducido por Giovanni Bosio en 1770. Después vinieron las grandes cadenas de distribución y el helado "hecho en casa".